Gabriela Wiener celebra su cumpleaños vestida de oro y termina escribiendo una crónica sobre lo que ese brillo encubre: la herencia colonial, el saqueo, el deseo y la culpa. Una historia que combina fiesta, política y memoria con ironía y deslumbramiento.
En este texto imperdible, la autora cuenta cómo el amor también se roba canciones, recuerdos y símbolos, y cómo todo eso fluye como un río que nunca se detiene.
¿Cuál es la paradoja del Día del Trabajador? Que los que ayer cumplieron de sobra hoy marchan por migajas. Paloma se metió en las calles y nos trajo una imagen incómoda: jubilados en lucha frente al Congreso. Otro miércoles de reclamo, otro grito perdido en el aire.
Alejandro Seselovsky, nuestro cazador de mitos, aterrizó en Anillaco, la tierra de Carlos Menem. Fue a responderse una pregunta que, en principio, parece simple: ¿qué queda hoy del pueblo que fue postal dorada de los años noventa?
Por primera vez, Paloma Fabrykant abandona los subsuelos de las redacciones, se saca el traje de cronista callejera y analiza la manera en la que el odio —de las calles y de las redes— nos lleva puestos a todos.
¿Se afilió? ¡Se afilió! Para tener cerca a Karina Milei, la mujer de la guillotina, Seselovsky fue a un acto de afiliación, la quiso esnifar y plantó su firma en la ficha libertaria.
Llamamos al filoso Quintín con la idea de que escriba textos de opinión sobre temas que podrían arruinar la paz de cualquier mesa familiar. Sin embargo, fiel a su estilo, decidió escribir otra cosa: cinco notas de no opinión. En esta primera entrega nos habla de música, pero no opina.